Entre las cinco y las seis de la mañana del dieciocho de septiembre de 1737, un llanto de vida surgió de una casa situada en la Plaza de la Iglesia de Bigastro (Alicante). Acababa de nacer Thomas Manuel Mariano Joseph Francisco Matheo, cuarto de los seis hijos del matrimonio de Juan Villanova, médico cirujano natural de Zaragoza, y de Tomasa Muñoz, natural de Almoradí.

Juan Villanova, padre de Thomas, fue durante décadas el médico cirujano del Lugar Nuevo de los Canónigos, antiguo nombre que antecedió al de Bigastro, y con el que el Cabildo de la Catedral de Orihuela designó a su proyecto de nueva población, ocupada inicialmente por veintiséis vecinos y fundada el 10 de octubre de 1701.

Nació Thomas Villanova en un ambiente familiar muy aventajado, pues aunque en Bigastro carecía de más familiares que sus padres y hermanos, conservaba una relación muy estrecha con sus abuelos maternos, los cuales residían en el municipio de Almoradí.

Gracias a las crónicas antiguas podemos decir que a pesar de residir durante gran parte de su vida en la ciudad de Valencia, siempre mantuvo con orgullo el recuerdo de su Bigastro natal, ya que desde la ciudad del Turia envió tratados curativos cuando supo del sufrimiento de sus paisanos ante las epidemias acontecidas en el siglo XVIII. Además, junto a su hermana -María Villanova- contribuyó a hacer realidad la llegada a Bigastro de la deseada imagen de San Joaquín.

En recuerdo y homenaje a su pueblo firmó muchas de sus obras como “Thomas Villanova de Vigastro”. Obras y tratados científicos que hoy forman parte de los fondos históricos de las principales bibliotecas, archivos y museos de todo el mundo, y que tuvieron su punto de partida en la Plaza de la Iglesia de Bigastro, en la mañana del 18 de septiembre de hace 280 años.

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