El siglo que le tocó vivir a Thomas Villanova fue conocido como el “siglo de las luces”. Un siglo que convirtió los viajes en elementos esenciales para el conocimiento del mundo y la sociedad, pues muchos ilustrados de nuestro país concibieron que viajar era una actividad muy adecuada para enriquecerse culturalmente.

En 1770 el científico bigastrense emprendió un viaje por Europa con la intención de absorber los conocimientos científicos que brotaban de las principales ciudades del viejo continente. En el viaje acompañaba a su amigo, mecenas y padrino de su primera hija, Joaquín Antonio de Castellví Idiáquez, Conde de Carlet, el cual apoyaba y patrocinaba la labor investigadora de Thomas Villanova.

Ambos conservaban una amistad y un interés común por la ciencia que sin duda sustentaron la aspiración de ambos por conocer qué nuevos descubrimientos estaban teniendo lugar en otros países, por lo que emprendieron una expedición que les llevaría a recorrer durante dos años los principales ejes de la investigación científica: Portugal, Francia, Inglaterra, Italia, Alemania y Hungría.

28. Lugares visitados por Thomas Villanova y el Conde de Canals

De las opiniones expresadas por otros autores como Lluís Garrigós i Oltra, y por los documentos existentes que testifican la labor realizada por Thomas Villanova en las ciudades europeas a las que viajó, podemos deducir que siempre intentó implicarse en el movimiento académico del lugar que visitaba.

A su regreso a nuestro país, en el año 1772, además de nuevas ideas y conocimientos, trajo consigo un extraordinario herbario de mil plantas que recogió durante su estancia en las diferentes ciudades en las que estuvo junto al Conde de Carlet, ante la necesidad de conocer y sacar provecho de las nuevas especies botánicas que iban descubriendo. Un herbario estudiado y clasificado según el sistema de Linneo, un insigne naturalista sueco que estudió y puso orden en la Historia Natural, realizando un inventario sistemático de todas las especies que habitan el planeta.

Un legado científico producto de un viaje ilustrado que se añadía a otros realizados por otros científicos e investigadores, que recorrieron grandes distancias, modernizando la botánica, la mineralogía, la zoología, la ingeniería, la medicina o las técnicas de navegación. Viajes como los de Jorge Juan, Mutis y muchos otros, que fueron auténticas aventuras que dieron lugar a importantes tratados científicos, pero también a emocionantes historias de búsqueda y exploración.

30. Carruaje del siglo XVIII

 

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